Querido yo el 11 de Junio, ¡ENHORABUENA ESTÁS GRADUADO!

Buenas noches de nuevo, ahora sí que es nuestro turno.

Antes de comenzar debemos decir que esto no es lo que todos estáis esperando de nuestras palabras.  No venimos a hablar de lo que seremos el día de mañana, no estamos aquí para hablaros de futuro, porque ninguno de nosotros sabemos desde donde veremos salir el sol en unos meses. Por eso queremos ir más allá de un simples gracias maquillado de  experiencias.

Veréis, no tiene nada que ver la persona que soy ahora con la persona que comenzó aquel septiembre con tanta ilusión y con  tantas ganas de afrontar nuevos retos. He de deciros que poco a poco me he ido apagando como una vela, la cual brillaba más que el sol en sus incios, y a mitad de camino luchaba por sobrevivir a la falta de oxigeno y solo lo hizo gracias a ti, que creíste en mi cuando ni yo mismo era capaz de hacerlo.

Año de los que te sientes vacío, de los que necesitas una vía de escape,  año de los que comienzan con una cuenta atrás para llegar al final, año de desilusiones.

Año de amigos, de ofrecer tu mano para levantar después de una caída  y agarrarte a otra para soportar el huracán, año de no sé si todo saldrá bien, pero si te ahogas, te prometo que lo haremos juntos.

Año de pelear, de dar lo máximo de nosotros mismos.  Aunque quizá tengamos un concepto equivocado de lo que significa pelear. Pelear no es usar todos nuestros tanques en un ataque, es aguantar toda la guerra; no es soltar nuestros mejores golpes, es no bajarse del ring; es levantarse después de cada caída.

Porque a estas alturas ya deberías saber que en el cuadrilátero de la vida se pierden más combates por abandono que por estar derrotado.

Y solo así podemos resumir este tobogán de sensaciones que parecía inacabable.

Seguramente si os preguntase a cada uno de todos vosotros a que queréis llegar en vuestra vida, encontraríamos principalmente dos tipos de respuestas, el primer tipo , el más común,  atribuido  a todas aquellas personas que  no logran ver más allá, sería  quiero ser un buen médico, un buen abogado o quizá el mejor arquitecto .  El segundo tipo de respuesta, la cual sería menos  común, hablaría de lo que llaman felicidad.

Seguramente nadie se atreva a hablar de la felicidad de la manera que vamos a hacerlo esta noche. Pero seguramente el mayor regalo de este curso haya sido convertirme en una persona de las de la segunda respuesta.

La felicidad es levantarte cada mañana, cuando ni siquiera ha salido el sol, estar agotado, pero llegar frente a tu mejor amigo y que sobren las palabras porque con una carcajada se resume todo. Quiero deciros que para nosotros la felicidad es compartir cada dia con tus compañeros momentos difíciles y fáciles pero sobre todo compartirlos, porque eso significa que estamos juntos. La felicidad también significa compromiso, ir paso a paso, pase lo que pase y le pese a quien le pese.

 

La felicidad no es un traje que te puedes quitar o poner según te parezca. El que no es capaz de pelear por su sueño y decir “hasta que no te consiga no paro”, tampoco va a ser capaz de luchar cuando todo parezca perdido. Cada elección determina nuestro carácter. No te conviertes en alguien cuando tienes éxito, sino durante el esfuerzo porque ahí encuentras la clave de felicidad. No aprendemos de nuestros errores, aprendemos de nuestros intentos. Esto ocurre por una sencilla razón: porque el único error es no intentarlo. Y debo decir que aquí somos todos muy valientes.

Es importante transmitiros lo que de verdad ha sido para nosotros este curso, donde cada día intentábamos ser lo que todos estabais esperando, el miedo a  defraudaros, a no dar la talla y de no estar a la altura.

Pero cuando mis miedos crecían ahí estabais vosotros profesores, intentando que cada vez fuesen más pequeños. Gracias por el cariño, por la paciencia cuando todo iba mal, por asumir ese papel, por habernos enseñado los verdaderos valores de los que nos examinaremos constantemente en nuestras vidas. Por enseñarnos que a veces además de la razón necesitamos del corazón para resolver.  Por transmitirnos ese tipo de enseñanzas que no se imparten en ningún lugar, gracias, de corazón.

Y es por eso por lo que dicen que lo mejor siempre se deja para el final, porque siempre llega el  final y no habríamos llegado hasta aquí sin vosotros familia, por los que estáis día a día ahí sin recibir nada a cambio , deseándonos lo mejor, haciéndonos creer que superaremos cada obstáculo, abrazándonos con la mirada cuando con las manos se convierten en imposibles. Gracias por pelear en primera línea, aunque en ocasiones no nos diésemos cuentas. Mamás, papás, familias,..  vosotros también sois la pieza clave  de este gran puzle que está a medio completar.

Ahora sé que vosotros sois mis verdadera felicidad.

Gracias a cada una de las personas que hoy estáis aquí, gracias a vosotros hemos conseguido hacer más fácil este curso. Aunque no nos lo creamos hemos terminado 2º de Bachillerato. Y hoy será un día de los que dejaremos marcados en el calendario para siempre.

Cerramos una de las mejores etapas de nuestras vidas, y comenzamos otra todavía mejor. Aunque sean miles los kilómetros que nos separen, cada vez que volvamos será como si nunca nos hubiéramos ido.

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